Doctor : Rodrigo Erazo Reyes
Departamento de : Psiquiatría
Especialidad : Psiquiatría Adultos
Teléfono : 610 8000

Pregunta: ¿Qué es una crisis de angustia? ¿Tratamiento a seguir? ¿Qué tan peligrosa es?
Pregunta respondida en Diciembre de 2000
La crisis de angustia, también llamada crisis de ansiedad o ataque de pánico, corresponde a la aparición más o menos repentina, muchas veces sin motivo aparente, de una sensación de miedo intenso acompañado de un importante
malestar corporal y una serie de síntomas, que pueden variar entre diferentes personas.

Estos síntomas pueden ser muy similares a los que se experimentan tras un susto o amenaza externa. Es como si esta respuesta corporal se hubiera hecho muy sensible, saltando la señal de alarma de forma automática, en situaciones normales y no peligrosas.

La Asociación Psiquiátrica Americana en su última clasificación, sugiere que para su diagnóstico deben recogerse cuatro o más de entre un listado de síntomas. Si se presentan menos de cuatro síntomas se denominan "crisis sintomáticas limitadas". Estos síntomas pueden ser:



1.- Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.

2.- Sudoración.

3.- Temblores o sacudidas.

4.- Sensación de ahogo o falta de aliento.

5.- Sensación de atragantarse.

6.- Opresión o malestar torácico.

7.- Náuseas o molestias abdominales.

8.- Inestabilidad, mareo o desmayo.

9.- Sensación de que el mundo de alrededor ha cambiado o es irreal en algún sentido, o que la persona se encuentra como separada de sí misma.

10.- Miedo a perder el control o volverse loco.

11.- Miedo a morir.

12.- Sensación de entumecimiento u hormigueo en diversas partes del cuerpo.

13.- Escalofríos o sofocos.



A pesar de que para hacer un diagnóstico de crisis de ansiedad suele ser suficiente un relativamente pequeño número de síntomas de la reducida lista anterior, en la práctica la variabilidad y diversidad de éstos es mucho mayor, pudiendo afectar y alterar un gran número de sistemas corporales, lo que llega a confundir aún más a la persona que lo sufre.

Resumiendo, la crisis suele comenzar de forma brusca, alcanzando su máxima intensidad a los diez minutos o menos. No necesariamente debe existir una situación amenazante o un desencadenante claro, pudiendo encontrarse la persona más o menos tranquila en los momentos previos o incluso dormida. Además de aparecer algunos de los síntomas corporales de los listados anteriores, y que varían de persona a persona, este estado va acompañado de una intensa sensación de peligro, muerte inminente y la imperiosa necesidad de pedir ayuda o escapar.

El tratamiento de las crisis de pánico es una combinación de medidas farmacológicas y psicoterapéuticas, en general de tiempo breve.

Es una enfermedad de buen pronóstico, y es muy importante señalar a los pacientes QUE LOS SÍNTOMAS NO SON PELIGROSOS Y QUE NO REPRESENTAN UN RIESGO PARA SU SALUD FISICA.

MIENTRAS MÁS PRECOZ SEA EL TRATAMIENTO, LA EVOLUCIÓN SERÁ MEJOR.