Un adecuado estado nutricional de la madre, antes y durante el embarazo, influye en el peso del recién nacido y por tanto es relevante en términos de morbilidad perinatal.
El alza de peso recomendable de la embarazada dependerá de la evaluación nutricional inicial. Si la madre tiene una buena proporción entre su peso y su estatura, se recomienda que aumente un 20 por ciento de su peso inicial. Una mujer en esta condición y que pesa 55 kilos, subirá en total 11 kilos. Es muy importante que la dieta sea balanceada. Esta debe incluir tres comidas al día (desayuno, almuerzo y comida) y 2 ó 3 colaciones intermedias (una fruta o un vaso de leche).
En términos generales, en la primera mitad del embarazo, hasta las 20 semanas, debe subir un tercio de la ganancia de peso recomendada, la cual se distribuirá en grasa corporal, aumento de tamaño de las mamas y expansión del volumen sanguíneo materno. En la segunda mitad del embarazo, se recomienda subir los dos tercios restantes de la ganancia de peso indicada. Esto determinará un adecuado peso del recién nacido, con buen volumen uterino y de líquido amniótico que lo protegerá.A las madres con bajo peso, se les recomienda un aumento superior al 20 por ciento de su peso inicial, para tener mejor tolerancia al embarazo y evitar una causa de retardo de crecimiento fetal intrauterino. Las madres con sobrepeso y obesidad deben tener aumentos menores. Se fija como objetivo un aumento total de peso de 4,5 a 9 kilos en todo el embarazo.
Aquéllas que se mantengan en obesidad o caigan en esta categoría por aumentar de peso en forma excesiva durante el embarazo, se exponen a algunos riesgos como: diabetes gestacional, mala tolerancia al embarazo, hipertensión arterial, recién nacidos grandes para su edad gestacional, mayor riesgo de partos difíciles y quirúrgicos. Luego, en el post parto, los importantes cambios anatómicos experimentados por la madre pueden disminuir su autoestima y provocarle algunos cambios sicológicos. |