¿Qué es el colon irritable? El síndrome de intestino irritable, conocido comúnmente como colon irritable, es un trastorno funcional digestivo que se caracteriza por un desorden en el funcionamiento tanto del intestino delgado como del colon, sin que exista una alteración orgánica evidente en estas estructuras.
¿Cuáles son sus síntomas? Los pacientes presentan episodios que se repiten en el tiempo de dolor en la parte baja del abdomen, habitualmente cólico, con un cambio en la frecuencia y/o en la consistencia de las deposiciones. Es decir, durante el dolor abdominal los pacientes obran más o menos frecuentemente; pueden presentar diarrea o constipación. Es frecuente que sufran de distensión abdominal y generalmente el dolor se alivia luego de obrar. Para su diagnóstico se debe descartar que estos síntomas se deban a una causa orgánica.
¿Por qué se produce? Es un cuadro multifactorial. Influyen factores genéticos (hay familias donde el cuadro es más frecuente); infecciones bacterianas (hay pacientes que después de una gastroenteritis aguda quedan con molestias compatibles con intestino irritable); muchos pacientes sufren de lo que se llama hipersensibilidad visceral, es decir, perciben el dolor y el malestar abdominal en forma más intensa que las personas normales; en algunos enfermos hay alteraciones del neurotransmisor llamado serotonina que está presente en nuestro intestino y que participa en la motilidad y en la sensibilidad. Además están los factores relacionados al estrés, aunque es importante recalcar que este no es el único factor gatillante y que en la gran mayoría de los pacientes hay más de un factor causal.
¿Es común en la población? Es un cuadro muy frecuente. La prevalencia estimada a nivel mundial es de un 10 a 15%. En Chile existe un estudio preliminar realizado por la Universidad de Chile que plantea que en una muestra de la ciudad de Santiago, la prevalencia es de un 26, 2% un valor bastante elevado.
¿Quiénes son más propensos? Se produce habitualmente en personas jóvenes y los síntomas comienzan entre los 20 y los 30 años y es más frecuente en mujeres que en hombres, con una relación de 2-3 a 1. Como dije anteriormente, existe cierto grado de agregación familiar.
¿Cómo se diagnostica? No existe un examen específico que permita realizar el diagnóstico con certeza. Este se realiza cumpliendo ciertos criterios clínicos llamados Criterios de Roma III, en ausencia de enfermedades que puedan explicar las molestias. Es importante preguntar por lo que los especialistas llamamos “banderas rojas”, es decir, datos que hagan pensar que NO estamos en presencia de un síndrome de intestino irritable. Estas son: presencia de sangrado rectal, baja de peso no intencionada, fiebre, inicio de los síntomas después de los 50 años, antecedentes familiares de cáncer de colon o de enfermedades inflamatorias intestinales. Dependiendo de los síntomas, se definen los estudios a realizar. En general, todos debieran tener una batería básica de exámenes que permitan descartar anemia y problemas con la absorción de los diferentes nutrientes y se debieran chequear las hormonas tiroideas, dado que el hipo o el hipertiroidismo pueden producir cambios defecatorios. Entre los que tienen diarrea como síntoma predominante, se debe descartar la presencia de intolerancia a la lactosa y la posibilidad de una enfermedad celíaca. En algunos pacientes, debe realizarse también una colonoscopía, aunque no es un examen que deba hacerse de regla.
¿Cómo se reducen las molestias? La gran mayoría de estos pacientes llegan muy asustados o muy aburridos de sus molestias. Una vez confirmado que no sufre de otra enfermedad, hay que aclararle de qué se trata el cuadro y lograr una óptima relación médico-paciente. Luego, y dependiendo de los síntomas, hay diversas terapias: recomendaciones dietéticas; el uso de antiespasmódicos para el alivio del dolor; el uso de fármacos para regular la función digestiva alterada (dieta rica en fibra y algunos laxantes en el caso de constipación, y el uso de loperamida en el caso de la diarrea). Algunos pacientes con cuadros muy severos de dolor y que tienen una importante hipersensibilidad del tubo digestivo pueden requerir el uso de antidepresivos en dosis bajas.¿Existe algún tratamiento de vanguardia en CLC? En CLC existen gastroenterólogos que se dedican especialmente a este tema. Además, nuestra institución cuenta con un Laboratorio de Estudios Funcionales, donde en el caso específico de este trastorno se puede estudiar si el paciente es intolerante a la lactosa (lo que representa un diagnóstico diferencial) o si tiene un exceso de bacterias a nivel del intestino delgado, lo que se denomina ‘sobrecrecimiento intestinal’, cuyo síntoma principal es la distensión abdominal. Además se pueden realizar todos los exámenes radiológicos y endoscópicos para excluir otras patologías. Por último, frecuentemente se realizan charlas para los pacientes que se quieran instruir. |