Preguntas al doctor


Tiroides ¿Hipo, Hiper o Nódulos?  
Las enfermedades de la tiroides se han convertido en algo bastante común. Sin embargo –y como sus síntomas aparecen de forma paulatina– frecuentemente se escapan al diagnóstico.
 
Con la colaboración del Dr. Patricio Trincado M.
Artículo publicado en la revista Vivir Más en Marzo de 2010
 

La glándula tiroidea –o tiroides– está ubicada en el cuello, delante de la tráquea y la laringe, tiene forma de mariposa y pesa alrededor de 20 a 25 gramos. Su función es producir las hormonas
tiroideas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3). “Todas las células reciben el efecto de las hormonas tiroideas porque éstas activan su metabolismo, es decir, impulsan su función. También producen calor, estimulan la producción de proteínas, intervienen en el crecimiento y desarrollo desde la gestación y también en la actividad cerebral, entre otras múltiples funciones”, señala el endocrinólogo de CLC, doctor Patricio Trincado.

En el mundo entero la frecuencia de casos de enfermedades a la tiroides, tanto benignas como tumorales, ha ido en aumento. Es un trastorno hereditario, que puede afectar a varios miembros de una familia, pero las razones específicas no se conocen; podrían influir factores ambientales,
exposición a radiaciones e incluso se ha mencionado el yodo. En todo caso, el mayor acceso a los exámenes permite un diagnóstico precoz y esto podría influir en el aumento de la prevalencia.

LAS DIFERENCIAS
Cuando hay HIPOTIROIDISMO, disminuye la producción de las hormonas de la tiroides. Es una patología sintomática y las causas de consulta se dan por dificultad para bajar de peso, cansancio
fácil, ánimo depresivo y retención de líquido, entre otras molestias. Es importante recalcar que es más frecuente durante el embarazo y después de dar a luz, siendo una de las causas
principales de depresión postparto. “Cuando existe hipotiroidismo, el tratamiento consiste en reemplazar la hormona con medicamentos, que pueden ser tomados por niños y embaraza das y que, si bien es un fármaco muy inocuo, requiere al menos, un control anual de sus niveles”.

Por su parte, el HIPERTIROIDISMO es más sintomático. Los pacientes pueden llegar con palpitaciones (taquicardia), irritabilidad, sudoración excesiva, baja de peso, presión arterial alta y trastornos digestivos. Tres son sus causas. Nódulos híper funcionales: un grupo de nódulos se independiza y comienza a producir la hormona en demasía (esto es más frecuente en personas mayores); autoinmune: los anticuerpos, que naturalmente debieran atacar sólo gérmenes, atacan a la tiroides activándola, generando hormonas tiroideas en exceso; y tiroides subaguda: cuadro viral
que, al destruir la tiroides, produce que se libere la hormona. Si bien esto determina un hipertiroidismo transitorio que se mejora en forma espontánea y con ayuda de antiinflamatorios, puede evolucionar hacia un daño permanente. Las primeras dos causas se deben tratar con radioyodo o cirugía para eliminar la tiroides y el paciente requerirá tomar medicamentos como reemplazo de la función tiroidea.

Por último, los NÓDULOS TIROIDEOS se determinan por autopalpación, por palpación dirigida hecha por el médico o a travésde una ecografía (se hace cuando el paciente tiene molestias).
Se debe verificar si, además del nódulo, hay un trastorno de la función tiroidea como hipo o hipertiroidismo y si el nódulo es benigno o maligno (95% de los nódulos son benignos y 5%
malignos). Si los nódulos son hiperfuncionantes significa que son benignos en un 99,9% y que se deben tratar operándolos o con una terapia con radioyodo. Aunque alrededor de 95% de los nódulos tiroideos son benignos, muchas veces es necesario realizar una biopsia a través de una punción con aguja fina bajo visión ecográfica para descartar el cáncer de tiroides. En más de 95% de los casos, este cáncer puede ser papilar o folicular y tiene un muy buen pronóstico. El tratamiento es con cirugía y debe ser realizada por un cirujano experto en cabeza y cuello. Después se efectúa el radioyodo, que consiste en dar a tomar yodo radioactivo para eliminar la totalidad de la células tiroideas que pudiesen quedar después de la operación.