Preguntas al doctor


Alergias estacionales LA MALDITA PRIMAVERA  
Si le pican los ojos, estornuda constantemente, se suena sin parar y tiene urticaria, la primavera –una vez más- le está pasando la cuenta. Es la época más dura para las alergias y aquí contamos cómo protegerse.  
Con la colaboración de la Dra. Paola Toche P.
Departamento de Medicina Interna
Artículo publicado en la revista Vivir Más en Septiembre de 2008
 
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  SUSTANCIAS AEROTRANSPORTADAS  
  ¿CÓMO SE DIAGNOSTICA UNA ALERGIA?  


Tengo alergia desde que tengo recuerdos, desde que era muy chico. Me molesta la piel, los ojos me pican y se ponen rojos, la nariz se me inflama, me sueno sin parar, no puedo respirar… La piel se pone delicada, tengo que usar productos especiales, cremas. Es una enfermedad que incomoda el día a día. La verdad es que cada cambio de estación la resiento. Siento que la alergia nunca se acaba y que, de alguna manera, va mutando. Los grandes ataques de alergia, sobre todo en primavera, realmente me dejan imposibilitado de hacer cosas cotidianas como trabajar, hacer deporte, salir o ir a un paseo”, cuenta Luis, historiador de 33 años.

En términos simples, una alergia es una reacción desproporcionada del sistema inmunitario a una sustancia que es inofensiva para la mayoría de la personas. En los alérgicos, el cuerpo trata a esa sustancia (alergeno) como un invasor y reacciona de manera inapropiada, provocando síntomas que pueden ir desde molestias leves hasta síntomas graves que pueden poner en peligro la vida. En otras palabras, explica la doctora Paola Alejandra Toche, del departamento de Inmunología y Alergias de CLC, el sistema inmunitario de una persona alérgica -en un intento por proteger al cuerpo contra algo que percibe como una amenaza- produce anticuerpos denominados inmunoglobulina E (IgE) contra el alergeno. A su vez, estos anticuerpos hacen que las células llamadas mastocitos liberen ciertas sustancias químicas -incluyendo la histamina- que producen síntomas a nivel nasal y bronquial (estornudos, picazón nasal y tos) y en la piel (urticaria).

Pero vamos por parte. La gran pregunta es quién tiene alergia y por qué. Frente a esto, la herencia genética tiene mucho que decir, ya que las alergias se pueden transmitir de padres a hijos a través de los genes. Pero atención, esto no significa que todos los hijos de un alérgico padecerán esta enfermedad. Además, hay que tener en cuenta que una persona no hereda una alergia en concreto sino más bien una predisposición a tenerlas. La contaminación ambiental y la higiene son otros factores que influyen e, indudablemente, han llevado a un claro y gran aumento de esta patología en los últimos tiempos.

  SUSTANCIAS AEROTRANSPORTADAS

Lo más recurrente es que la gente sea alérgica a sustancias que se transportan por el aire y, dentro de las más habituales, se pueden destacar el polen, los ácaros del polvo, los hongos y los alergenos de origen animal. En primer lugar, el polen es la causa más común de rinitis alérgica estacional, conocida también como “la fiebre del heno.” De tamaño microscópico, proviene principalmente de pastos, gramíneas, árboles, arbustos y hierbas y en menor proporción, de plantas con flores. Si bien cada planta tiene una estación de polen, usualmente ésta comienza en la primavera. Una buena ayuda para los alérgicos es tener en cuenta que los niveles de polen son más altos en las mañanas y en días cálidos, secos y ventosos; más bajos son en los días húmedos y fríos.

Los ácaros del polvo son insectos microscópicos que viven a nuestro alrededor y que se alimentan de los millones de células de piel muerta que se desprenden cada día de nuestros cuerpos. Estos abundan en colchones, tapices y alfombras. Los hongos, por su parte, crecen en ambientes cálidos y húmedos, tanto en el interior -baños y subterráneos- como en el exterior, en zonas donde se acumula agua. Y los alergenos de origen animal, por lo general provienen de animales domésticos y de sangre caliente.

Cuando el animal se lame, deposita saliva en el pelaje o las plumas. A medida que la saliva se seca, las partículas proteicas son transportadas por el aire.
Todos los alergenos descritos anteriormente pueden provocar rinitis alérgica. Esta reacción se suele iniciar antes de los 10 años de edad y alcanza su máximo desarrollo entre los 20 y 25 años, desapareciendo en algunos pacientes entre los 40 y 60 años. Sus síntomas incluyen estornudos, picazón en la nariz y/o garganta, congestión nasal y tos. Esto suele ir acompañado de picor, lagrimeo y enrojecimiento de los ojos, lo que se denomina conjuntivitis alérgica (cuando se forman ojeras alrededor de los ojos enrojecidos, se conocen como ojeras alérgicas).

Ante la consulta de un paciente con rinitis alérgica, lo primero que hará el especialista será un examen físico mientras pregunta por su historia médica y antecedentes familiares. Además de los signos mencionados anteriormente -que son los que probablemente lo llevan a consultar- el médico buscará círculos oscuros o arrugas debajo de los ojos, tejido inflamado dentro del ojo y respiración por la boca. Se debe tener en claro que existen dos tipos de rinitis alérgica: la estacional -que ocurre especialmente durante las estaciones de polen- y la perenne, que se manifiesta durante todo el año.

  ¿CÓMO SE DIAGNOSTICA UNA ALERGIA?

Para iniciar un tratamiento es fundamental conocer a qué se es alérgico y para ello existen varias pruebas de detección e identificación de él o los alergenos causantes de la patología. Entre estas se destacan:
Prick Test: indicado principalmente ante síntomas respiratorios. Se deposita una gota de varios alergenos y se realiza una pequeña punción epidérmica. La reacción aparece como una pequeña área enrojecida en la piel. Existe cierta relación entre el diámetro de la roncha y la magnitud de la alergia a esa sustancia.
Prueba del parche: indicado para síntomas de piel como dermatitis de contacto. Se utilizan productos cosméticos y níquel -entre otros- en la piel de la espalda y se mantiene tres días bajo un apósito especial. Si aparece una zona hinchada, rojiza y que pica, el resultado es positivo.
Examen de sangre: se utiliza para medir el nivel de anticuerpos IgE del paciente frente a alergenos específicos. Un examen de sangre común se llama Ige Específica y se realiza en CLC por el método de referencia mundial(Cap Pharmacia).

¿ALERGIA O RESFRIO?
Si es primavera y empiezas a estornudar, te sientes agripado, tienes la cabeza abombada y no sabes qué te pasa, lo más probable es que estés frente a los síntomas de una alergia estacional y no de un resfrío común, como tantas veces se cree. A pesar de que ambas enfermedades tienen síntomas muy parecidos, hay que saber distinguirlos. En primer lugar hay que tener claro que los síntomas de los resfríos suelen empeorar a medida que avanza el día y, con el paso del tiempo, van mejorando en forma gradual. Por su parte, las alergias se desencadenan tras la exposición al alergeno y duran mientras persista la exposición. Si no estás seguro de si tus síntomas son provocados por una alergia o un resfrío, consulta a tu médico.

  EMBARAZO Y RINITIS ALERGICA
Muchas embarazadas tienen un constante goteo nasal, picores en nariz y garganta o estornudos. Se trata de rinitis alérgica, una situación frecuente durante la gestación ya que la obstrucción nasal puede agravarse durante el embarazo. Aunque ninguna droga está completamente exenta de riesgos, existen algunos fármacos que pueden utilizarse con relativa seguridad. A pesar de eso, en el primer trimestre del embarazo -idealmente- no se deben administrar medicamentos por riesgo de transmisión al feto. La mejor forma de evitar las molestias durante este período -sin recurrir a medicamentos- es mediante lavados en las fosas nasales con suero fisiológico o agua tibia y evitar el contacto con los agentes que desencadenan las crisis (en el caso del polen, evitando las áreas verdes como los parques). Es fundamental que siempre sea un especialista quien recete a la embarazada lo que puede tomar, si las molestias se agravan.