Preguntas al doctor


Hernia inguinal Cirugía Infantil  
Si un día aparece un bulto blando debajo de la piel de la ingle o del escroto de su hijo, no se asuste. Lo más probable es que se trate de una hernia inguinal, algo muy común entre los niños y que se presenta -generalmente- en los primeros meses de vida.  
Con la colaboración del Dr. Miguel Guelfand C.
Departamento de Cirugía Infantil y Neonatal
Artículo publicado en la revista Vivir Más en Agosto de 2008
 
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  ¿CÓMO TRATAR LA HERNIA INGUINAL?   


Durante el desarrollo en el útero, todos los niños poseen un conducto que comunica el abdomen con la zona inguinal y/o escrotal. Esta comunicación se debería cerrar antes del nacimiento. Si esto no ocurre, un tramo del intestino puede moverse al interior del canal inguinal, causando la hernia. Esto se puede dar tanto en niños como en niñas.

“Cuando Lucas tenía alrededor de un año, empecé a notar que cada vez que lloraba se le hacía como una pelotita o globito en la ingle. Me asusté mucho porque no sabía de qué se trataba. Además yo lo había estado observando porque, justamente, su testículo izquierdo lo tenía arriba y sólo a veces le bajaba cuando lo bañaba. Fui al doctor de inmediato. El me dijo que no me asustara pero que había que operarlo y que era una intervención muy común y sencilla. Fue increíble porque el mismo día de la cirugía se fue a la casa”, cuenta Rosa Espinoza, mamá de Lucas.
Por su parte, el doctor Miguel Guelfand, médico del departamento de Cirugía Infantil y Neonatal de CLC, explica que “si bien la hinchazón o bulto de la hernia inguinal puede ser más perceptible cuando el niño llora y puede disminuir cuando éste se tranquiliza, es muy importante tener claro que el esfuerzo y el llanto no son lo que producen las hernias, como muchas veces asegura la creencia popular”.

Existen ciertos factores que hacen más propensos a algunos niños de padecer hernia inguinal que a otros, tales como que padre, madre o hermano hayan tenido una hernia de pequeño; haber nacido antes del término del embarazo; sufrir fibrosis quística; displasia congénita de la cadera; testículos no descendidos o anomalías en la uretra.


  ¿CÓMO TRATAR LA HERNIA INGUINAL?

Lo más común es que en los niños las hernias se manifiestan con molestias o dolor en la zona inguinal y/o escrotal. En la mayoría de los casos, las hernias son fácilmente reductibles (se pueden volver a introducir) pero en ocasiones se puede provocar una hernia inguinal atascada, que es cuando no es posible reducirla. En estos casos pueden surgir complicaciones y daño en el segmento intestinal de la hernia. Lo que sí sucede siempre es que hay que someter al niño a una cirugía.

Normalmente este es un procedimiento bastante sencillo y -en la mayoría de los casos- los niños pueden volver a su casa el mismo día de la intervención.
Durante la cirugía el niño estará bajo anestesia general para hacer una pequeña incisión en la zona de la hernia y así volver a colocar el intestino en la cavidad abdominal y cerrar el conducto que está abierto. Una vez que la hernia está cerrada, es muy improbable que reaparezca.

LAS HERNIAS INGUINALES:
• Se producen entre el 1 y el 3% de los niños nacidos.
• Son más recurrentes en los bebés prematuros.
• En los niños hombres son 9 veces más frecuentes que en las niñas.
• Aparecen más en la zona de la ingle derecha que en la izquierda; también en ambos lados.
• El 38% de hernias se descubren en los primeros 6 meses de vida, y al año ya se han constatado el 49%.
• Representan del 0,8 al 5% de los ingresos en un hospital. Con una frecuencia estimada del 1 al 3% de la población infantil y del 3 al 4,8% de prematuros.

  SIN TRAUMAS Cirugías infantiles lejos de ser una experiencia de terror.
Ante la sola posibilidad de operar a un niño, los adultos se ponen nerviosos, ansiosos, aprensivos y siempre aparecen una gran cantidad de dudas y miedos. “La noche antes de operar a mi hija no dormí nada. Estaba demasiado nerviosa. Ella era muy chica y me daba una pena enorme. Cuando llegamos a CLC, todo fluyó de maravilla. Primero entramos a una sala con unas cortinas llenas de colores y después empezaron a llegar los lápices, libros y juegos. ¡Hasta yo me distraje! De un minuto a otro, me encontré con mi hija arriba de una silla de ruedas camino al quirófano. En segundos, mientras yo la abrazaba, se durmió con la anestesia. No podía creer lo fácil que había sido y lo acompañada que me había sentido”, recuerda Macarena.

CLC pone especial énfasis en que tanto el médico como su equipo deben ganar la confianza de los niños. “Este es un trabajo muy importante ya que es la única forma de que los menores no tengan miedo en la sala de operaciones y sean capaces de entregarse a la hora de aplicar la anestesia”, asegura el doctor Miguel Guelfand. “Por otra parte, los padres son quienes dan la seguridad necesaria y por esta razón, se permite que uno de ellos acompañe al niño hasta el pabellón y que luego ambos estén con él en recuperación”.
En pediatría las piezas están decoradas con colores vivos y motivos infantiles. También hay una sala de juegos y a los que no se pueden trasladar hasta allí, se les lleva diferentes entretenciones hasta su habitación. Además, los padres pueden estar todo el tiempo con sus niños y hasta dormir con ellos. No hay duda de que de esta manera, los temores ante una cirugía infantil se reducen al mínimo.