Qué tipo de estufas tiene en su casa? ¿Dónde las tiene ubicadas? ¿Hay algún calefón dentro de sus baños? ¿Se preocupa de hacerles mantención? ¿Ventila diariamente todas las habitaciones? Las respuestas que usted de a cada una de estas preguntas tienen directa relación con su salud y la de su familia. Y aquí le demostraremos por qué.
Vivimos en una ciudad contaminada. El esmog es titular en todos los diarios y uno de los principales temas de conversación.
Como ciudadanos responsables nos preocupan los problemas ambientales pero no nos hemos dada cuenta de que el aire de nuestra propia casa puede estar enrarecido por la cocina, por los fumadores, por los calefón y el sistema de calefacción. Llevo años protestando contra el esmog de esta ciudad. Los inviernos eran una pesadilla: los niños y todos los de la casa pasábamos enfermos. Era tanto lo que se ahogaban los más chicos que hasta compré un nebulizador para evitar ir a urgencia todos los días. Sin embargo, un día mientras navegaba por Internet descubrí un artículo sobre la contaminación intradomiciliaria. Yo no tenía ni la menor idea de qué se trataba y me fui dando cuenta de que mi casa era el peor foco de infecciones. Desde ese momento comencé a ventilar y cambié mi sistema de calefacción. La verdad es que la diferencia ha sido impresionante. Hasta ahora no hemos tenido esas crisis respiratorias y todos nos hemos enfermado menos”, cuenta Andrea.
Pero vamos por parte. Con excepción de las estufas eléctricas, las lozas radiantes, los radiadores y los calefactores que cuentan con un sistema de evacuación externa, todo el resto de las calefacciones contaminan. Entre estas podemos mencionar las chimeneas, las estufas catalíticas y, las que son por lejos las más dañinas, las que consumen parafina. Lo que sucede es que para generar calor todas necesitan consumir oxígeno mientras liberan carboncillo, partículas de gas y sustancias tóxicas. Con esta situación y sin saberlo, los habitantes de la casa sufren inflamaciones e irritaciones de las vías respiratorias las que, finalmente, se convierten en un caldo de cultivo para las infecciones virales o bacterianas. “Náuseas, dolores de cabeza, fatiga, neumonitis, problemas bronquiales, reacciones alérgicas, irritación de las mucosas, reacciones tipo asmáticas, enfermedades al corazón y hasta muerte por asfixia son algunos de los efectos que tiene la contaminación intradomiciliaria sobre las personas”, asegura el doctor Franz Baehr, neumólogo del centro de enfermedades respiratorias de CLC.
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Dos factores fundamentales empeoran el riesgo para la salud de la contaminación intradomiciliaria. El primero es que la mayoría de las personas pasa entre el 80 y el 90 por ciento de su tiempo en interiores y el segundo, que en recintos mal ventilados se tiene más exposición a los contaminantes de interiores ya mencionados y a otros como bacterias, hongos, virus y mohos. Estos no sólo están presentes en el hogar sino que también en los lugares de trabajo donde se depositan en los ductos de ventilación, en los sistemas de calefacción y en el aire acondicionado.
“Uno de los grandes problemas de los modernos edificios de oficinas es que, por lo general, no es muy común que se limpien, purifiquen o filtren los conductos de aire. Entonces ahí se acumulan agentes contaminantes, alergénicos biológicos, bacterias y hongos”, señala el doctor. Por otra parte, con la idea de mejorar la eficiencia, los sistemas de construcción actuales tienden a hacer los hogares más herméticos hacia el exterior con lo que se concentran aún más los contaminantes intradomiciliarios, tanto químicos como biológicos. “La tendencia de hoy debiera ser cambiar de edificios inteligentes a Edificios saludables”, concluye Baehr.
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Recomendaciones
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1. Si tiene una estufa a parafina o de gas catalítica, préndala sólo por unas horas. No las apague dentro de la casa y tenga siempre una ventana semiabierta para ventilar.
2. Ventile diariamente las habitaciones.
3. Mantenga en buen estado la cocina, calefón y estufas.
4. Airee la cocina mientras prepara alimentos que produzcan vapor.
5. No use combustibles adulterados.
6. Evite los ambientes con humo de cigarrillo.
7. No fume al interior de habitaciones sin ventilación y en presencia de niños, embarazadas o ancianos.
8. Para el aseo, utilice un paño húmedo y no levante polvo al barrer.
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