Preguntas al doctor


Mi hijo no quiere dormir  
El hábito de dormir se aprende. La doctora Eliana Rodillo, Neuróloga infantil, entrega algunos consejos para enseñarles a los niños cómo conciliar el sueño.
 
Con la colaboración de la Dra. Eliana Rodillo B.
Artículo publicado en la revista Vivir Más en Julio de 2008
 

1. ¿Por qué es tan importante que un niño duerma bien?

Durante el sueño ocurren cambios importantes en el cuerpo: se secretan hormonas relacionadas con el crecimiento, se llevan a cabo procesos de reparación celular y se consolida el aprendizaje adquirido durante el día, entre otros efectos. Dormir poco o mal puede redundar en un bajo rendimiento escolar, irritabilidad, desconcentración, dolor de cabeza y accidentes por descuido.

2. ¿Cuántas horas debe dormir un niño?

Durante el primer año, 14 horas en promedio. Entre los 2 y los 5 años, entre trece y once horas. Y hasta los 10 años, entre once y diez horas.

3. ¿Por qué algunos niños se ponen activos antes de dormir?

Alrededor de dos horas antes de que se vayan a la cama habitualmente existe un período de unos 60 minutos llamado “zona prohibida” en el cual es imposible dormirse, a pesar de los esfuerzos que se hagan. Los niños se activan, pero una vez que pasa esta etapa, están listos para conciliar el sueño.

4. ¿Cómo se le enseña a un niño a dormir?

Desde que el niño es muy pequeño, hay que establecer una serie de rutinas de sueño, con un horario establecido: el niño debe comer por lo menos una hora antes de acostarse; bañarse (siempre y cuando el baño no lo active), ponerse pijama, lavarse los dientes y luego acostarse. Los padres pueden contarle un cuento o acompañarlo, pero antes de que se duerma, deben darle las buenas noches y salir de la pieza.


5. ¿Es importante que se quede dormido solo y en su cama?

Sí. Durante la noche, todos tenemos despertares y uno busca volver a dormirse como lo hizo antes. Si el niño se durmió abrazado a la mamá, cuando se despierte va a necesitarla para volver a dormirse. Lo mismo si lo hacen dormir paseándolo en coche o viendo tele. La causa más frecuente de insomnio en los niños es que tienen hábitos incorrectos.

TESTIMONIO
Maximiliano, de 2 años y cuatro meses, se bañaba cada noche con su hermano menor, de un año, en una tina llena de juguetes. Lo pasaba tan bien que quedaba eufórico. Después, sólo se dormía si su madre, Carola Barreda, se acostaba con él. A las tres de la mañana Maximiliano se despertaba y llamaba a su mamá, que debía acostarse con él nuevamente para que el niño se quedara dormido.

Tras consultar a la doctora Eliana Rodillo en Clínica Las Condes, los hábitos de la familia cambiaron. “Ahora Maximiliano se baña solo, para que no quede demasiado excitado”, dice Carola. “Hacemos un puzzle juntos, luego lo acuesto, me siento a su lado y le cuento un cuento. Cuando termino, le doy un beso y me voy. Aunque todavía se despierta en la noche, ahora basta con que lo acomode y lo arrope para que siga durmiendo”.