Preguntas al doctor


La “menopausia” de los hombres  
Pérdida de energía y de libido, cansancio, cambios de ánimo: los síntomas que los hombres suelen atribuir a la vejez también podrían indicar la presencia de hipogonadismo tardío, un síndrome asociado a la disminución de testosterona que comúnmente es conocido como andropausia. Sepa en qué consiste y cuándo es necesario tratarla.
 
Con la colaboración del Dr. Rodolfo Rosenfeld V.
Departamento de Urología
Artículo publicado en la revista Vivir Más en Junio de 2008
 
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A partir de los 50 años, es habitual que los hombres noten que el cuerpo ya no responde como antes. Se cansan más, pierden agilidad física y mental y a veces sufren depresión y disminución de la libido. Son síntomas normales de envejecimiento del organismo, pero también pueden deberse a que bajan, por efecto de la edad, los niveles de la hormona masculina: la testosterona. Esto se conoce comúnmente como andropausia, término que se asocia erróneamente a la menopausia propia de las mujeres, que ocurre con el cese de la menstruación y la disminución del estrógeno. Pero, en realidad, ambos síndromes no son parecidos.

El doctor Rodolfo Rosenfeld, urólogo de Clínica Las Condes, explica que la menopausia se determina por el momento preciso en que la mujer deja de ovular, mientras que la andropausia es un proceso continuo y progresivo, que puede presentarse con diferentes intensidades a diferentes edades. “Por un lado, se trata de un aspecto clínico con ciertos signos como pérdida de masa muscular, cambios en el estado de ánimo y caída del pelo: una serie de pequeños detalles que no siempre se presentan juntos. Cuando van acompañados por la disminución de testosterona, hablamos de hipogonadismo tardío.

Es un síndrome que no sufren todos los hombres, a diferencia de lo que les sucede a las mujeres con la menopausia”. El doctor Rosenfeld aclara que no siempre es fácil detectar el hipogonadismo tardío, porque los hombres suelen atribuir estos síntomas a la vejez y no consultan a un médico a menos que tengan alguna disfunción grave. Además, tampoco hay una relación directa entre los niveles de testosterona y sus efectos en cada individuo: un hombre puede tener la testosterona baja y no presentar andropausia, o puede que sus niveles hormonales sean normales, pero que experimente diversos síntomas. Por eso es muy difícil estimar a qué porcentaje de hombres afecta el hipogonadismo tardío. Un urólogo debe hacer una evaluación clínica completa y análisis de laboratorio para medir los niveles de testosterona y determinar la presencia de este síndrome.

La andropausia tampoco se puede predecir: no se sabe con anticipación en qué hombres se puede presentar y, por lo tanto, no es posible prevenirla. “En general, la testosterona empieza a disminuir desde los 50 años en adelante. Lo que pasa es que la velocidad con que disminuye puede ser diferente para cada hombre. Las glándulas que secretan testosterona empiezan a funcionar peor antes o después, con mayor o menor intensidad”, explica el doctor Rosenfeld. Si el paciente sufre molestias, es recomendable que consulte a un urólogo para planificar un estudio, descartar patologías agregadas y derivarlo a otros especialistas, si corresponde.

  Mejorar la calidad de vida

El hipogonadismo tardío es un término relativamente nuevo, porque antes la expectativa de vida era menor y los hombres no se preocupaban tanto de los cambios que se experimentan desde los 50 años en adelante.

“Pero sucede que ahora estamos viviendo más. Si uno va a vivir hasta los 80, tiene que tener una buena calidad de vida en sus últimas décadas. De hecho, mis pacientes en general son hombres de 60 años en adelante que todavía están trabajando y son muy activos, incluso hay deportistas y jugadores de golf. Entonces, cuando un hombre tiene hipogonadismo tardío o andropausia y siente que disminuye su calidad de vida, hay que nivelarle la testosterona con un tratamiento, cuando está indicado”, dice Rosenfeld.

Este tratamiento es de por vida y consiste en administrar dosis hormonales por vía oral, inyecciones o gel, con mediciones periódicas de los niveles de testosterona para evaluar si ha habido cambios en el paciente. Sin embargo, el especialista advierte que este procedimiento debe ser controlado de cerca por el urólogo. “El problema es que la testosterona puede estimular el crecimiento de células prostáticas benignas o malignas”, dice. Además, a veces los resultados se obtienen a largo plazo y son difíciles de evaluar, porque suelen ser subjetivos: con el tratamiento puede subir la testosterona en las mediciones de laboratorio sin que el paciente note grandes beneficios en su estado de ánimo o físico, por ejemplo. “No es como tomar una aspirina para que se pase el dolor de cabeza”, grafica el doctor Rosenfeld. “Por eso, hay que saber si vale la pena administrar testosterona: el hipogonadismo no es una enfermedad y lo que hace el tratamiento es, simplemente, buscar mejor una calidad de vida. Eso depende de cada paciente. Si a un hombre no le importa tener ciertos síntomas, no hay para qué tratarlo. Una persona puede tener la testosterona baja y estar bien”, concluye.

Los otros riesgos de la testosterona
Además de los síntomas propios del hipogonadismo tardío, la falta de testosterona puede producir anemia. Esto sucede porque esta hormona estimula la producción de glóbulos rojos; de hecho, los hombres tienen más glóbulos rojos en la sangre (4,5 millones) que las mujeres (3,6 millones). Otro efecto de la disminución de la testosterona es que aumenta el riesgo de infarto al miocardio, porque existe una relación directa entre los desajustes de las hormonas sexuales y los infartos al miocardio.

  Síntomas de la Andropausia
Cansancio
Pérdida de la energía
Disminución de la líbido
Reducción de agudeza mental
Disminución de masa ósea
Depresión o cambios en el estado de ánimo
Pérdida de masa muscular
Anemia