Preguntas al doctor


TC coronario, el nuevo examen para chequear las arterias  
Para diagnosticarle a Alejandro Henríquez Canessa (45 años, ingeniero) una obstrucción crítica en una arteria coronaria, no fue necesario intervenirlo. Sólo bastó con un examen de imagenología –el TC coronario no invasivo–, que permite mirar el corazón y sus arterias como si estuvieran frente a los ojos, y cuya versión más moderna está ahora disponible en CLC.  
Con la colaboración del Dr. Fernando Florenzano U. y Dra. Sonia Kunstmann F.
Departamento de Enfermedades Cardiovasculares, Departamento de Enfermedades Cardiovasculares
Artículo publicado en la revista Vivir Más en Mayo de 2007
 
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  Quiénes se benefician  


En diciembre pasado, Alejandro Henríquez pasó un mal rato cuando extravió por un momento a su hijo de tres años. Después de encontrarlo, le vino un fuerte dolor al pecho: “Fue como si un elefante me hubiera puesto un pie encima”, cuenta. “Pensé que era sólo la angustia, y a pesar de que esa noche dormí sin problemas, al otro día decidí ir a revisarme al Servicio de Urgencia de CLC”.

Un año antes había consultado por prevención a la doctora Sonia Kunstmann, jefa de Cardiología de CLC, quien le solicitó exámenes para medir sus niveles de riesgo cardiovascular, los que arrojaron resultados normales. Después, los exámenes que le practicaron ese día de diciembre en el servicio de Urgencia –electrocardiograma, ecocardiograma y marcadores cardiacos–, tampoco salieron alterados. Sin embargo, la molestia que experimentaba el paciente alertó a la doctora Kunstmann, quien le prescribió un TC coronario, un tipo especial de escáner que permite chequear el estado de las arterias. Alejandro tenía una lesión crítica de la arteria descendente anterior –la más importante del corazón– que le podría haber provocado la muerte por infarto. A la mañana siguiente, fue sometido a una angioplastia –o cirugía reconstructiva– para reparar su arteria. “Tomarme cinco minutos para pasar a la clínica y revisarme en forma oportuna, me salvó la vida”, asegura.

El caso de Alejandro Henríquez es un claro ejemplo de lo beneficioso que resulta someterse a una Tomografía Computarizada –o TC coronario–, examen radiológico que permite chequear el estado de las arterias y descartar o diagnosticar precozmente patologías como la enfermedad coronaria –que consiste en la estrechez de las arterias por depósito de placas de grasa, colesterol y calcio– cuando los síntomas e indicadores de riesgo cardiaco, como en el caso de Alejandro Henríquez, son ambiguos. Provisto de un tubo de rayos X que registra las imágenes, gracias a un sistema computarizado de giros en espiral, la TC funciona, básicamente, como cualquier escáner. No es invasivo y tarda entre quince a treinta minutos en hacer un diagnóstico exhaustivo de las arterias. Sólo está contraindicado en pacientes que no pueden recibir los medicamentos necesarios para realizar el examen (beta bloqueadores, nitroglicerina sublingual y medio de contraste endovenoso). Su gran ventaja es que permite revisar las arterias del corazón sin tener que recurrir a una angiografía o coronariografía invasiva, examen que consiste en introducir un catéter desde una punción en la ingle o la muñeca hasta el corazón para mirar las arterias por dentro y que puede conllevar los riesgos de cualquier procedimiento invasivo.

Mientras la versión anterior del TC era capaz de entregar 16 cortes por segundo de las arterias coronarias, el nuevo equipo que llegó en mayo a CLC, cuadruplica esa capacidad y permite un mejor conocimiento y visión de aquellas arterias en su constante movimiento. “El hecho de que el equipo tenga más canales, permite obtener imágenes con mejor definición, con más detalles anatómicos y menos artefactos producidos por el movimiento del corazón y movimiento respiratorio”, explica la doctora Patricia Bitar, radióloga de CLC. “La tomografía computada permite seleccionar los pacientes que, dada la presencia de lesiones significativas pesquisadas en el examen, requerirán estudio y eventual tratamiento con coronariografía convencional”. De lo contrario, si el nivel de obstrucción arterial es moderado, el especialista someterá al paciente a un tratamiento con medicamentos y control de los factores de riesgo.

  Quiénes se benefician

Según explica el doctor Fernando Florenzano, cardiólogo de CLC, el examen TC coronario está indicado principalmente para dos grupos de personas. El primero lo componen los pacientes que tienen dolor torácico de origen incierto, de días o semanas de evolución, y en los cuáles la prueba de esfuerzo arroja un resultado ambigüo. En este grupo, el examen permite saber si existe o no una enfermedad coronario obstructiva que explique los síntomas. De no ser así, es necesario pesquizar otros problemas como afecciones al esófago o complicaciones osteo musculares.

El otro grupo de candidatos al TC son los pacientes que llegan al Servicio de Urgencia con dolor al pecho agudo. En tal caso, lo primero que se les solicita es un electrocardiograma y marcadores de sangre para descartar un ataque al corazón. Si los resultados de estos exámenes no son definitorios, un TC coronario puede ser muy útil para detectar posibles obstrucciones y, por lo tanto, para tratarlas oportunamente. “Estos pacientes –que a pesar de tener síntomas no muestran alteraciones significativas en su electrocardiograma– representan un 30% de los que llegan a urgencia con dolor al pecho”, comenta el doctor Florenzano. “Hasta la aparición del TC coronario, ponían a los cardiólogos frente a un dilema de difícil solución: recurrir o no a una angiografía que, finalmente, podía resultar innecesaria si el dolor tenía otra causa, como espasmo esofágico o pericarditis, entre otras. Ahora, en cambio, tenemos la posibilidad de mirar las coronarias antes de tomar esa decisión, lo que ayuda enormemente a precisar con rapidez tanto el diagnóstico de un paciente cardiaco, como su tratamiento”.

El TC coronario también se puede utilizar exclusivamente para determinar el calcio en las arterias, proceso aún menos invasivo que el examen completo, ya que no requiere medio de contraste y demora entre 5 a 10 minutos. Se indica fundamentalmente a ese 45% de personas que nunca han presentado síntomas de enfermedad cardiovascular –como dolor al pecho– y que después de los exámenes solicitados en un chequeo cardiológico preventivo, muestran un riesgo cardiovascular intermedio. Si esta persona no tiene calcio en las coronarias, o tiene menos de lo que le corresponde por su edad, hay que prescribir sólo medidas de vida sana. Pero si el paciente tiene más calcio en las coronarias del esperado, tiene definitvamente mayor riesgo que los que no lo tienen y hay que extremar medidas preventivas. Además del cambio de hábitos, aunque el colesterol no sea demasiado alto, en estos casos se prescriben medicamentos para bajar el colesterol y aspirina para prevenir infartos.


Factores de riesgo cardiovascular
El riesgo cardiovascular es el conjunto de factores que inciden en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular, término asociado a afecciones como la enfermedad coronaria y otras patologías que alteran el flujo sanguíneo y aumentan el riesgo de infarto cardiaco o cerebral. El riesgo –que aumenta a partir de los 55 años en los hombres y de los 45 en las mujeres– puede ser bajo, intermedio o alto según la presencia y la interacción de los factores como la diabetes, tabaquismo, obesidad y sedentarismo, presión arterial alta, estrés crónico, antecedente familiar directo con enfermedad coronaria y niveles de colesterol.