 |

| Infarto cerebral cada minuto cuenta |
|
| Hace tres años, José Luis Varela (72) tuvo un ataque cerebral que lo dejó paralizado y sin habla. Pensó que era su fin y sólo pidió morir sin dolor. Pero, gracias a que fue trasladado de inmediato al servicio de urgencia de Clínica Las Condes, salvó del accidente sin ninguna secuela. Si José Luis no hubiese recibido pronta atención, hoy no podría contar esta historia. |
|
|
|
|
|
|
|
El 24 de junio de 2003, cerca del mediodía, José Luis Varela fue con su esposa Grace a dejar a su hija al colegio. Cuando faltaba poco para llegar a casa, José Luis, que iba en el asiento del copiloto, se inclinó hacia la ventanilla y allí se quedó, apoyado sobre la puerta. A Grace le pareció extraño. Le preguntó qué le pasaba y él sólo la quedó mirando. "Yo estaba paralizado, sin habla, pero con plena conciencia", recuerda ahora. "El único sentido que me funcionaba era el oído. ¡Qué terrible no poder comunicarle a mi mujer lo que me estaba pasando!".
Sólo dos días antes, José Luis había vuelto a su casa luego de haber sido sometido a una cirugía del corazón, donde le habían puesto cuatro bypasses. Se sentía bien. Pero ahora, ante este inesperado episodio, su mujer no sabía qué hacer. Pronto comprendió que lo que sucedía era grave y que no había tiempo que perder: inmediatamente lo llevó a urgencia de Clínica Las Condes. |
| Al llegar, el médico general pidió la evaluación de un neurólogo. El doctor Manuel Fruns, neurólogo, solicitó de inmediato un escáner y, posteriormente, una angiografía digital. Este último examen permite ver el estado de las venas y arterias y traducirlo a una imagen digital. El diagnóstico: José Luis estaba iniciando un infarto cerebral. Un coágulo estaba obstruyendo una arteria de su cerebro, lo que impedía el flujo de sangre hacia un área cerebral. Como consecuencia, se estaban produciendo rápidas lesiones neuronales que podrían dejar graves secuelas, como parálisis, pérdida de lenguaje, pérdida de visión o disminución severa de las capacidades intelectuales. De hecho, a nivel mundial, el infarto cerebral es la primera causa de invalidez, la segunda causa de demencia y la tercera causa de muerte. |
José Luis pudo recuperarse de este accidente gracias a que su mujer atinó a llevarlo inmediatamente al servicio de urgencia, lo que permitió que, en menos de una hora, ya se le estuviera practicando una trombolisis intraarterial. Esta intervención fue realizado por el neurorradiólogo intervencionista Francisco Mena, y consiste en avanzar un pequeño catéter hasta la arteria obstruida y administrar un fármaco que disuelve el coágulo, permitiendo que la sangre vuelva a irrigar todas las zonas del cerebro.
"En Chile, son pocos los lugares donde esta intervención está disponible. Además, nosotros aplicamos el fármaco en forma local, lo que es mucho más efectivo que inyectarlo a través de las venas", explica el doctor Mena. "Mientras antes se reaccione, mejor es el pronóstico. Lo ideal es que la persona sea tratada dentro de las tres horas siguientes al infarto", advierte el doctor Fruns. Ambos médicos coinciden en señalar que la ventaja de Clínica Las Condes es que tiene mucha experiencia en esta intervención y además posee una Unidad Cerebrovascular con personal especializado en el tratamiento de infartos cerebrales. Además, las tecnologías, los médicos y los procedimientos, incluido un nuevo angiógrafo de última generación, están disponibles las 24 horas, cosa que no sucede en otros centros de urgencia. |
| Hoy, José Luis habla y camina sin ningún problema. Además, como es profesor de Matemáticas, en sus ratos libres se entretiene resolviendo problemas aritméticos de difícil respuesta. Tiene razones para considerar que su recuperación es un milagro. "Cuando llegué a la clínica pensé que iba a morir y lo único que pedía era no tener mucho dolor. Al día siguiente, cuando desperté, fue una tremenda sorpresa para mí. De repente me di cuenta de que podía mover las piernas y que tenía fuerza. No lo podía creer. Lo que siguió después fue aún más increíble: me senté en la cama y tomé desayuno. Luego pedí hablar con el doctor y le dije: "Usted me salvó la vida’. Y él me dijo: "Yo no se la salvé, se la salvó Dios". |
Aunque no lo sabía, José Luis era un candidato a este tipo de accidente cerebrovascular. Por ser hombre (los hombres son más propensos que las mujeres), mayor de 60 años, llevar una vida sedentaria, tener hipertensión y cardiopatía, tiene más probabilidades de sufrir un infarto cerebral. Otros factores de riesgo, que él no tenía, son el tabaquismo, alcoholismo, obesidad, diabetes y colesterol alto.
Por sus antecedentes y porque su infarto cerebral comprometió zonas delicadas del cerebro, como la del lenguaje, la recuperación de José Luis ha sorprendido también a los médicos. El doctor Fruns confirma: "Su caso es un ejemplo de éxito en el tratamiento. Podría haber quedado con muchas secuelas. Si José Luis no hubiese sido trasladado inmediatamente a urgencia, esta historia no hubiera tenido un final tan feliz". |
| La trombolisis intraarterial, que salvó la vida de José Luis, es un procedimiento por el cual, a través de un pequeño catéter, se disuelve el coágulo en la arteria obstruida del cerebro. En chile, son pocos los lugares donde esta intervención está disponible. |
 |
 |
 |
 |
¿Cuándo sospechar que hay un infarto cerebral? El infarto cerebral es la primera causa de invalidez a nivel mundial, la segunda causa de demencia y la tercera causa de muerte. Para evitar secuelas y desenlaces fatales, el tiempo es la palabra clave. Mientras más rápido sea atendido el paciente, mayores son las posibilidades de recuperación. Hay que acudir inmediatamente a urgencia si se presentan cualquiera de estos síntomas: •pérdida de sensibilidad y/o movilidad en un lado del cuerpo. •pérdida de lenguaje. •pérdida de visión o visión doble. •intenso dolor de cabeza seguido de pérdida de conciencia.
|
|
 |
 |
 |
 |
|
|
|
|
|
| |
|
|