Preguntas al doctor


Nido vacío: Una oportunidad para seguir creciendo  
¿Qué pasa cuando los hijos abandonan la casa paterna? Si bien este período se vive con nostalgia, tristeza e incluso depresión, es también la oportunidad para que la pareja comience una nueva etapa.  
Con la colaboración de la Dra. Adela Herrera P.
Departamento de Medicina Interna
Artículo publicado en la revista Vivir Más en Junio de 2005
 
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  Qué hacer  
  Reflexionar y tomar conciencia  
  Hacer, crear  


La casa se vuelve grande. Sobran los dormitorios y faltan comensales a la hora de comida. Después de años de crianza, los hijos emprenden el vuelo. Ya sea para iniciar una nueva familia, por motivos profesionales, estudio, o en busca de independencia, con el fin de forjarse su propia vida.

Para muchos padres este momento trae consigo una serie de síntomas asociados, que los especialistas han llamado "Síndrome del nido vacío" (SNV).
"Generalmente se presenta como una depresión, cuyas consecuencias se hacen sentir en el plano psíquico y también en el físico", señala la doctora Adela Herrara, geriatra de Clínica Las Condes. "No es sólo un período pasajero de nostalgia, mal ánimo, tristeza, que puede resolverse de un momento a otro. La depresión afecta a la persona integral, su cuerpo, su raciocinio, su líbido,
autoimagen, valoración y expectativas hacia el futuro", agrega.

Muchas veces esta enfermedad puede presentarse cuando un escenario psicológico adverso crea el ambiente apropiado, y la partida de los hijos es sólo el catalizador. Al mismo tiempo, el SNV es una depresión fuertemente enmascarada. Las mujeres que lo padecen muchas veces no son plenamente conscientes de lo que les pasa, sino que consultan al médico por dolencias físicas.

Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la partida de los hijos no es un período particularmente agobiante en la vida de la mayoría de las mujeres y, como consecuencia, no debe ser una amenaza ante el bienestar físico o psicológico. "La única amenaza puede estar en tener un hijo que no llega a independizarse con la normalidad y en el momento que se espera", señala la especialista.

  Qué hacer

Para muchos padres, especialmente las madres, este período deja un vacío pues sienten que su mayor proyecto en la vida –criar a los hijos- ha finalizado. Para algunas, de hecho, éste fue su único proyecto, por lo que sienten que sus vidas quedan vacías: ya no tienen por quién levantarse temprano en la mañana para preparar el desayuno,
ni para qué salir a comprar o preparar algo rico. Peor aún, algunas no
desarrollaron ninguna otra actividad o interés paralelo.
Pero nunca es tarde. Es hora de tomar esta etapa no como el "nido
vacío", sino como la "misión cumplida" y aprovechar al máximo esta
nueva etapa con todo lo bueno que puede ofrecer.

  Reflexionar y tomar conciencia

- El alejamiento de los hijos lleva a reflexionar sobre el lugar
propio en este mundo. Cuando comienzan a tomar vuelo para dejar el
nido, se plantea uno de los momentos más difíciles para aquellas
mujeres que han construido su proyecto de vida exclusivamente sobre la
base de la familia. Los hombres, en cambio, por lo general mantienen
una vida activa fuera del hogar, que no se modifica radicalmente.

- No es posible evitar el proceso de autonomía de los hijos, ni
tampoco resultaría psicológicamente saludable. Pero tomar conciencia
siempre es una vía de solución. Al comprender lo inevitable del
proceso es posible darle un nuevo significado, "y lo que podría ser
vivido como una pérdida, puede, por ejemplo, ser asumido como un
período de creciente libertad y posibilidades de autodesarrollo", dice
la doctora Herrera.

  Hacer, crear

- Tomar esta nueva etapa como "premio" al esfuerzo realizado: "Muchas
son las herramientas al alcance de quienes quieran enfrentar la
realidad –explica la doctora-. El nido vacío es una expectativa que
algunos padres llegan a anhelar, porque anuncia una etapa de más
libertad en la que es posible retomar aficiones abandonadas o aspirar
a nuevos objetivos". En muchas parejas es una etapa de liberación, en
especial cuando se ha demorado mucho la salida de los hijos del hogar.

- Es momento para que los padres reevalúen su matrimonio, llenen el
nido vacío y desarrollen una relación distinta, de adulto a adulto,
entre ellos y también con los ex-niños que se han ido de la casa.

- Potenciar el reencuentro con la pareja. No descuidar la relación;
llenarla de cariño, diálogo y relaciones amorosas y sexuales
satisfactorias para ambos.

- Manifestar y compartir con palabras esos sentimientos de dolor,
soledad y miedo ante la nueva etapa. Reconocer los aspectos positivos
de lo que acaba de concluir y del período que se abre.

- Distinguir lo que ocurre en esta etapa de los síntomas originados
por otras situaciones que pueden llegar al mismo tiempo: la
menopausia, la jubilación, el miedo a la dependencia, a la demencia, a
la soledad, al abandono o a la muerte.

- Retomar aficiones arrinconadas y, si se tienta, buscar nuevos pasatiempos.

- Reorganizar el tiempo para dedicar algunas horas al día al ejercicio
físico, a las salidas, a compartir con los amigos, a entretenimientos
diversos.

- Retomar encuentros con amistades que quedaron descuidadas.
- Aprovechar a los nietos, pero no como una obligación impuesta, sino
como una nueva relación para disfrutar en esta etapa. La relación
abuelo –nieto es útil bilateralmente. Entre el abuelo y el nieto se
crea una complicidad basada en el afecto.

El consejo final de la doctora Adela Herrera es claro: "No sacrifique
sus sueños y metas. Impóngase objetivos, sepa lo que quiere lograr y
continúe sus proyectos interrumpidos en la vida. No olvide que uno de
los principales objetivos es ser feliz, aquí y ahora".

La ayuda de los hijos
Los hijos también pueden ayudar a minimizar el impacto que significa
su partida. La doctora Herrera señala que el alejarse del hogar no
significa irse para siempre. Los hijos agradecen a sus padres el
haberles dado las herramientas para desenvolverse en la vida
manteniendo, libremente, el vínculo a través de visitas regulares y
espontáneas, sin la necesidad de que sean invitados. Esto demostrará
que el nido sigue siendo fuente de calidez, amor y enseñanza.