Sopa mezclada con postre, “avioncitos” con la cuchara llena, almorzar con la televisión prendida, con cuentos o con títeres, son algunas de las “imaginativas” tácticas que usan padres desesperados para que los niños coman. Sin embargo, la mayoría de las veces, éstas técnicas no sirven para nada, y la hora de la comida se transforma en una batalla campal.
Según la doctora Flora De la Barra, Psiquiatra Infantil y de adolescentes de Clínica Las Condes, los niños mañosos para comer son, en general, niños sanos que presentan dificultades en la implementación del hábito de comer. “Que no coman no significa que no tengan apetito, ni que sean anoréxicos. Los humanos nacemos con temperamentos distintos. Eso se nota desde los primeros días de vida. En general, a los que son mañosos para comer también les cuesta implementar otros hábitos: son llorones, no comen, no duermen bien”. Pero los padres no deben fomentar las “mañas”, sino que ayudar al hijo a enfrentar los cambios propios del desarrollo.
Por ejemplo, cuando hay que reemplazar una mamadera –que es dulce- por una sopa, debe hacerse progresivamente, para que se vaya acostumbrando a otros sabores. |
Dar la comida sin angustiarse. De a poco enseñar al niño a comer alimentos variados, cada vez menos molidos y de manera más autónoma, pasándole una cuchara para que intente comer solo. La hora de la comida debe ser parte de la rutina normal de una casa, y no un caos.
El niño debe aprender el hábito de sentarse a la mesa y comer “sin mañas”. Los padres tienen que preocuparse de sociabilizar la comida. El hábito de comer tiene dos componentes: uno biológico, el hambre; y otro social, que se relaciona con el apetito adquirido y con los modales que se enseñan, como sentarse a la mesa y comer.
Conversar con el pediatra para que especifique qué alimentos darle en sus comidas de acuerdo a cada edad. |
| “Como los niños manipulan a sus padres al no comer, éstos deben mantener una actitud clara y firme, pero cariñosa”, señala la especialista. Y recuerda que un mal hábito cuando niño, puede transformarse en un pésimo hábito en la adolescencia y en la vida adulta. Una buena manera para no dejarse manipular por los hijos es siempre tener presente que inculcar buenas costumbres en forma temprana es fundamental para prevenir problemas mayores en la adolescencia, como la anorexia, la obesidad y otros trastornos emocionales. También las fobias pueden surgir a raíz de una situación no resuelta desde pequeño, como el miedo a atorarse o relacionar el comer con un castigo. Es por eso que por ningún motivo hay que pegar ni forzar al niño en forma violenta; eso sólo empeora las cosas. La doctora De la Barra advierte que las mamás no deben angustiarse porque su hijo se va a desnutrir: “Un niño no resiste estar sin nada de comida por más de un día. Ni se va a desnutrir, ni le va a pasar nada si no come por un día”. |
| Consejos para educar a un niño |
Según la doctora De la Barra, seguir los siguientes consejos ayuda a educar al niño, no sólo respecto a la comida, sino a la formación de hábitos y al cumplimiento de reglas, lo que le será de gran utilidad en las distintas etapas de su vida.
* Sentar al niño en el comedor para que almuerce con la familia. Esa vieja costumbre de que los niños deben comer en la cocina no ayuda a solucionar el problema.
* El niño debe aprender a conocer diferentes sabores y texturas. Es necesario ofrecerle un menú variado, dentro de lo que el pediatra recomienda para su edad.
* No obligarlo a comer. Darle comida a la fuerza es lo peor.
* Evitar darle la comida jugando o viendo televisión. El niño debe tener conciencia de que es hora de comer y no de otra cosa, por lo que tiene que respetar las reglas.
* Apenas pueda tomar una cuchara, motivarlo para que coma solo. No importa que se ensucie o bote comida.
* Si el niño mañosea, motivarlo a comer. Decirle “pruébalo, está rico”. Si no quiere más, dejarlo en la mesa e ignorar la “maña” por un tiempo prudente, pero no dejarlo sentado “eternamente”.
* Ignorar las “mañas” y felicitarlo con cariño cuando come varias cucharadas bien.
* No dejar que se “llene” con bebidas o jugo.
* Dentro del menú, darle algo que él acepte bien, pero por ningún motivo darle sólo lo que le guste.
* No reemplazar la comida. Es decir, si no come lo servido, no hay que cambiárselo por otra cosa.
* Si no come, no darle nada a deshora. Que el niño aprenda que hay horarios para comer. |
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