Los obesos tienen una reserva excesiva de energía en forma de grasa -con un elevado sobrepeso- que influye negativamente en todos los aspectos de su salud. Pero no sólo una alimentación cargada en grasas influye en esta enfermedad, también una vida sedentaria, factores genéticos y emocionales.
Es por esto que la obesidad es un mal de los países desarrollados, donde gran parte de la población tiene acceso a comidas ricas en grasas por un bajo precio, y donde la gente se mueve cada vez menos.
Durante mucho tiempo se creyó que las dietas, ejercicios, pastillas de adelgazamiento y masajes eran la solución para la obesidad, pero los resultados demuestran que no siempre es así. En un alto porcentaje de los casos no se tienen resultados positivos con estos tratamientos. |
El doctor Alfredo Sepúlveda, cirujano especialista en el tema, explica que “ante esta realidad, la operación gástrica es una solución eficaz, en el 80 por ciento de los casos hay una reducción importante del sobrepeso”.
En Clínica Las Condes, un equipo multidisciplinario especialista en el tema examina al paciente y certifica que la obesidad no tiene una causa tratable por otro medio, o que sea originada por otra enfermedad. Se evalúa si la persona se debe someter a la operación, tomando en cuenta factores como ingesta excesiva de alcohol, trastornos graves de adicción o trastornos psiquiátricos, quienes no son candidatos a operarse. Una vez aprobado, y si se trata de un obeso extremo (ver recuadro), se hace una preparación previa a la operación para optimizar los órganos y la salud en general. “Es importante antes de la cirugía hablar con el enfermo y obtener su consentimiento informado. El equipo médico le plantea su problema, en qué consiste el tratamiento y los riesgos. Para que éste tenga éxito, el paciente debe entender a cabalidad que la cirugía del estómago es una restricción por medios mecánicos de la cantidad de comida que se ingiere y que, además de la intervención, conlleva un cambio de vida importante. No hay magia ni milagro”, explica el doctor Sepúlveda. |
Existen varios tipos de operaciones, pero las que más se realizan actualmente son el banding y el bypass gástrico.
El primero consiste en rodear el estómago por fuera con una banda de goma o silicona, de modo que queda con la forma de un reloj de arena: arriba queda una porción pequeña de estómago utilizable; luego, la estrechez relativa; y en seguida el resto del estómago. Después de esta cirugía, el obeso se sacia rápidamente comiendo muy poco, y en forma gradual va bajando de peso. De los dos tipos de operación de estómago, ésta es la más simple y la que menos altera la fisiología, y es reversible.
El bypass gástrico -o “corcheteo”- consiste en la aplicación de corchetes de titanio en el estómago, con los que éste se separa en dos, quedando una pequeña porción con una capacidad de 20 a 30 ml, y el resto del estómago aparte. Además, se toma una parte del intestino delgado y se hace un bypass (conexión) entre la parte superior del estómago -la que queda utilizable- y el resto del intestino. De esta forma hay una restricción de la ingesta de alimentos, ya que la persona se sacia rápidamente debido a la poca capacidad estomacal; también hay menos absorción de la comida, debido al bypass. Esta operación es definitiva y requiere de controles periódicos. |
Clínica Las Condes cuenta con una avanzada tecnología para este tipo de operaciones. Se utiliza el bisturí con ultrasonido, separadores especiales, un alto grado de eficiencia del servicio de anestesia, terapia del dolor post-operatoria y un equipo altamente calificado, factores indispensables para tener buenos resultados en este tipo de intervención.
Después de la reducción gástrica, el paciente debe controlarse periódicamente junto al equipo multidisciplinario que lo atendió, es decir, médico tratante, nutriólogo y psicólogo, quienes otorgan un apoyo fundamental en la etapa post-operatoria. “Se produce un gran cambio de vida, ya que luego de la operación se debe aprender a comer, literalmente, porque el estómago queda con una capacidad muy reducida. Es por esto que el nutriólogo balancea una dieta especial en cada caso”, aclara el cirujano.
Luego de la operación, y producto de la baja ingesta, empieza la baja de peso en forma gradual hasta el segundo año después de la intervención. Y, como el ex obeso antes tenía una gran masa corporal y redujo su peso considerablemente, debe someterse a tratamientos de tipo estéticos, haciendo modificaciones plásticas de su contorno corporal. |
Una buena educación alimenticia es crucial para evitar problemas del sobrepeso. Quienes sospechan que en su familia existe el problema (factores hereditarios), deben educar a sus hijos desde pequeños.
La dieta sana y equilibrada, baja en grasas y alta en fibras, poco pan, mucha fruta, ojalá nada de comida chatarra, hacer deporte, no fumar y tomar alcohol en poca cantidad también son factores que ayudan a prevenir la obesidad y varios otros males. “Ver televisión comiendo, ¡nunca jamás!, sobre todo los niños, que pierden el control frente al televisor y se alimentan mucho más de lo debido”, explica el doctor Sepúlveda. |
Quienes pueden operarse
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Para esto se calcula el Índice de Masa Corporal (IMC), que es un número que resulta de la división del peso (en kilos) por el cuadrado de la altura (en metros), y que muestra qué nivel de masa corporal se tiene. Por ejemplo, si usted pesa 60 kilos y mide 1.55 tiene que calcular: 60 dividido (1.55 por 1.55). El resultado es 25, que corresponde al IMC de un obeso estético.
Si el ICM es hasta 22, quiere decir que el peso es normal; hasta 25 son obesos estéticos (persona con rollos); de 30 en adelante se trata de un obeso mórbido (sujeto de cirugía); y de 40 en hacia arriba se cataloga como obesos extremos o súper obesos (también sujetos a cirugía). |
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