0 - 1 AÑO - ¿Cómo lo hago?
Ser mamá primeriza trae consigo una serie de aprensiones.
Aquí algunos consejos para no desesperarse en el intento.


Desde el momento en que se abandona la clínica, comienzan los temores: hacerse cargo de los primeros cuidados del hijo. Limpiarle
el ombligo, cortarle las uñas, bañarlo o tomarle la temperatura figuran entre los principales miedos de las mamás primerizas. Rutinas que con la ayuda del pediatra y médico jefe de Cuidado Intensivo Neonatal de CLC, José Luís Martínez, analizamos a continuación.

QUE HACER CON:
El cordón umbilical. Debe limpiarse la piel que rodea el cordón, sin necesidad de manipularlo o moverlo, con una gasa con alcohol y movimientos circulares. Si la piel a su alrededor se enrojece o aparece secreción con mal olor, hay que consultar al pediatra. Por último,
es importante dejar el cordón umbilical fuera del área del pañal.

El baño. El primer baño debe hacerse 48 horas después de la caída del cordón umbilical. Es bueno realizarlo una vez al día, por
periodos cortos y ocupando preferentemente jabones de glicerina. Nunca se debe dejar solo al niño y es importante afirmarle la cabeza
mientras él no pueda hacerlo por sí mismo. Una buena idea es hacerlo en tinas plásticas ya que éstas facilitan las maniobras.

Las uñas. Como están débilmente adheridas a los dedos, se sugiere que durante los primeros 15 días de vida se le pongan guantes ya que, además, esto evita que los niños se rasguñen. Luego se puede cortar delicadamente la parte que sobresale del dedo. Mejor todavía es limarlas.

La temperatura. Los primeros días de vida no es necesario tomar la temperatura, al menos que el recién nacido esté inapetente. De ser así, se recomienda utilizar un termómetro de mercurio o digital en la axila y consultar a un especialista en caso de fiebre. A los tres meses se puede comenzar a usar un termómetro digital de oído o uno de mercurio bajo el brazo.

El hipo. Muchas veces es continuo y se debe a que el músculo del diafragma se contrae de forma irregular. Se recomienda sacar los gases durante un largo periodo para disminuir esta situación y no alarmarse, ya que el hipo es muy frecuente en los recién nacidos. Luego del primer mes de vida debiera disminuir su frecuencia.

NO SE ASUSTE SI SU GUAGUA:
Estornuda frecuentemente. A través de los estornudos los bebés eliminan los restos de secreciones; no es gripe.

Sufre regurgitaciones. Es decir, devuelve la leche. Esto es muy frecuente y normal y no debe confundirse con el reflujo, ya que esta patología tiene otrossíntomas como vómitos abundantes y tardíos.

Si las deposiciones son frecuentes y de contextura blanda. Es normal que cambien constantemente de color
(café oscura, verdosa o amarilla) y que, además, sean evacuadas cada vez que los niños comen (7 a 8 veces al día).

Si la orina tiene un color rojizo. En los primeros días la orina puede ser de un color rojo ladrillo ya que, a veces, eliminan cristales que
dan esa coloración. No confundir con hemorragia.

Si los genitales sufren cambios. En los primeros días de vida, las niñitas pueden tener secreción vaginal y sus labios pueden estar
hinchados y enrojecidos. También es posible que se produzca la llamada seudomenstruación del recien nacido, es decir, un pequeño sangramiento. En el caso de los hombres, puede suceder que el escroto tienda a estar enrojecido y con más volumen. Esto se produce por el líquido que se acumula en las bolsas y que va desapareciendo paulatinamente. Estas y otras situaciones son sumamente habituales.

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Buen consejo

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a la venta en todas las librerías Mediterráneo.

Con la colaboración del Departamento de Pediatría de CLC; doctor José Luis Martínez

  2 - 5 AÑO - Las pateletas

Tirarse al suelo, gritar, agredir a los padres y llorar desconsoladamente son algunas de las conductas
más típicas de los niños con pataleta. Si bien son esperables, hay que saber cómo manejarlas.

Diego siempre ha sido un niño con gran personalidad. Hace menos de un año empezó con pataletas cada vez que no hacía lo que él me
pedía. En un principio, y con tal de calmarlo, terminaba cediendo. Pero me di cuenta que las rabietas aumentaban y que era su forma de conseguir lo que quería, estuviera bien o mal. De a poco y con mucha calma, fui poniendo ciertos límites y dejándole claro que la que mandaba era yo”, comenta Alejandra. El psiquiatra infantil de CLC, Ricardo García, señala que este tipo de conducta se debe entender como parte del crecimiento del menor: a partir de los dos años, los niños comienzan a sentir independencia respecto a sus cercanos, principalmente, de sus padres. Entonces tratan de relacionarse desde una postura egocéntrica, algo muy normal dentro del desarrollo, y los berrinches se producen en relación a la frustración que sienten cuando se les coarta su autonomía y su deseo de lograr algún objetivo.
“Las pataletas dependerán mucho del temperamento del niño, si es difícil tendrá más tendencia a sufrirlas. También influirá si su ritmo biológico es más complicado, es decir, si tiene problemas para dormir o comer. En algunos casos, aunque es menos común, las
rabietas se producen porque existe un problema de desapego con los padres y entonces los menores las utilizan como una forma de vincularse con el otro”, explica.

Las reacciones más frecuentes de los niños que sufren pataletas son gritos, tirarse al suelo, agredir a los padres o cercanos, sensación de angustia, transpiración, tensión rabiosa y llanto descontrolado, entre otros. Las pataletas, normalmente duran un tiempo limitado y a partir de los cuatro años deben ir disminuyendo y bajar de intensidad. Sin embargo, las pataletas pueden convertirse en un problema conductual cuando el niño las utiliza como un mecanismo para lograr todo lo que desea. Es decir, manipula, realza su egocentrismo e impone lo que él quiere. Esto sucede cuando los padres son inconsistentes para manejar la situación: por ejemplo, a veces castigan a los niños por una pataleta, otras los dejan hacer lo que querían.

¿QUE HACER?
A juicio del psiquiatra infantil, muchas veces los padres ceden ante las pataletas porque son sobreprotectores y no existe consistencia en la crianza. “Lo primero que hay que tener claro es que las rabietas son normales y que no es malo que el niño se manifieste frente a ciertos límites impuestos por sus padres. Lo importante es que los límites se implementen con cariño y a través de una postura educativa. Además, no tienen que existir estímulos frente a una rabieta, es decir, no es bueno castigar, ni premiar. Si el berrinche es muy intenso, una buena opción es cambiar de foco. Jamás hay que descontrolarse, tampoco amenazar y otras veces, simplemente hay que dejar que se les pase. Si las pataletas son muy largas (más de media hora) y no regulables, es decir, existe una descomposición fisica y emocional como conducta desorganizada, agitación, palidez o congestión; si hay agresión persistente, por ejemplo golpear a los papás y cercanos o si los padres se ven sobrepasados, es bueno consultar a un especialista” concluye.

 Recuerde

Comprender que las pataletas son parte del desarrollo.
Establecer límites a través de una postura educativa y con cariño.
Dar mensajes de tranquilidad y cercanía.
Ser consistentes como padres en la crianza.

 


 Cuando consultar

Si las pataletas son muy largas (más de media hora) y no regulables, es decir, existe una descomposición física
y emocional.
Interferencia en su funcionamiento familiar, escolar y con otros niños.
Si hay agresión persistente.
Si los padres se ven sobrepasados.

Con la colaboración de Psiquiatría de CLC; doctor Ricardo García.

  6 - 9 AÑOS - Cambio de dientes

A esta edad todavía es importante que los padres supervisen de cerca la higiene dental de los niños.

No sé cómo mi hijo tiene tantas caries, debe ser porque come muchos dulces”, dicen algunas mamás cuando llegan a la consulta del odontólogo. Sin embargo, pese a que el elevado consumo de dulces favorece la aparición de las temidas “picaduras”, a juicio de los especialistas, la principal medida de prevención tiene que ver con una adecuada higiene. “La carie dental es una destrucción de los tejidos de los dientes, ocasionada por la acción de los ácidos que producen las bacterias de la placa bacteriana, depositada en las superficies dentales. La mayor parte de las caries se debe a una falta de prevención y una limpieza bucal deficiente”, explica la doctora Ximena Larach, odontopediatra de CLC. En ese sentido, la profesional sostiene que los verdaderos responsables de la salud dental
de los niños son los padres, quienes deben ayudar personalmente o supervisar de cerca que el cepillado se realice en forma correcta. Esto cobra especial relevancia en esta etapa.

“A los seis años empieza la erupción de los dientes definitivos y hasta aproximadamente los doce años el niño va a tener una dentición mixta, piezas temporales y permanentes. Por otra parte, a esta edad aparece también el primer molar definitivo, que se denomina
‘molar de los seis años’, justo por detrás del último molar temporal. Esta erupción suele pasar desapercibida tanto para los padres como para los mismos niños, por lo que es habitual que no los incluyan en su cepillado”. Lo anterior se ve agravado por el hecho de que la corona de estos primeros molares (son cuatro en total), presenta numerosos surcos, fosas o fisuras, que facilitan el depósito de placa bacteriana y, por ende, la formación de caries.

“Es importante que los padres estén en conocimiento de la aparición de estas nuevas piezas. Más que impedirles comer alimentos dulces, yo les aconsejo que traten de evitarlos entre comidas y que, si los consumen, se laven luego los dientes”, subraya la doctora.

Rutina de limpieza
Las armas más importantes para luchar contra la formación de placa bacteriana -causa primaria de la formación de caries- es el cepillado diario y el uso de hilo dental. “Enseñar a los hijos métodos de higiene bucal apropiados es una inversión en salud que reportará
dividendos de por vida”.

Como regla general, el ideal es lavar los dientes después de cada comida y, como mínimo, después del desayuno y la comida de la noche. El cepillo debe ser pequeño -es un error pensar que los grandes limpian más- y de consistencia mediana; hasta los seis años se puede utilizar una pequeña cantidad de pasta infantil, como del tamaño de una arveja, pero cuando ya aparecen los dientes definitivos es preferible la de adultos, que contiene una cantidad adecuada de flúor. A partir de los cuatro años se debe comenzar a usar el hilo dental antes del cepillado de la noche, pero se recomienda a los padres ayudar en su empleo hasta alrededor de los ocho años. “Antes de eso los niños no tienen la motricidad necesaria para hacerlo en forma correcta”, puntualiza la especialista.

Otras medidas de prevención que pueden indicar los odontopediatras son los sellantes -material plástico protector que se aplica sobre las superficies masticatorias de los molares, que impide la entrada de bacterias a las fosas y fisuras-, y la aplicación de barnices o geles de flúor que, a diferencia de los sellantes que duran años, deben repetirse con cierta periodicidad.

 Tips para padres

Las escobillas dentales deben cambiarse, idealmente, una vez al mes o cuando las cerdas se vean gastadas
o abiertas.
Lleve a sus hijos a controles dentales periódicos y por ningún motivo los “amenace” con el dentista.
Cuando sus hijos consuman alimentos ricos en almidones o azúcares, trate de que lo hagan junto a las comidas para su posterior cepillado. Éste debe hacerse con movimientos circulares, limpiando diente por diente por todos sus lados, y finalizando con la limpieza de la lengua.

Con la colaboración del departamento de Odontología de CLC; doctora Ximena Larach.

 10 - 13 AÑOS - Dolor testicular

Cuando un menor se queja de dolor agudo y severo en un testículo, puede tratarse de una verdadera urgencia que requiere atención médica inmediata.

Si bien usualmente oímos decir en distintos ámbitos de la vida que “ante la duda, es mejor abstenerse”, existen ciertas condiciones
bajo las cuales el refrán opera justamente a la inversa. Es el caso de los dolores testiculares, sobre todo en la etapa de la preadolescencia.

¿La razón? A esa edad, y sin mediar causa aparente, puede producirse una torsión del testículo (específicamente, del cordón espermático), que constituye un cuadro de gran severidad. “El dolor testicular es un motivo de consulta frecuente en los preadolescentes,
que por lo general obedece a traumatismos o patologías varias como hidroceles, varicocele (dilatación de venas del cordón espermático)
o quistes de la zona. Sin embargo, cuando el dolor se manifiesta en forma aguda -no recurrente- es importante consultar cuanto antes,
porque existe la posibilidad de que se deba a una torsión testicular que, de no tratarse dentro de las primeras seis u ocho horas, puede producir la necrosis irreversible del tejido testicular y la consiguiente pérdida de la gónada afectada”, advierte el doctor José Manuel Escala, urólogo infantil de CLC.

De acuerdo a lo que sostiene el profesional, no se conocen exactamente las causas que producen una urgencia de este tipo. Eso sí, es importante recalcar que no se debe a la realización de algún movimiento en particular o a la existencia de antecedentes familiares. “Probablemente tiene que ver con un factor anatómico, pero no hay nada científicamente comprobado. Sólo se sabe que estadísticamente
es más frecuente en el recién nacido y entre los 12 y 14 años”, agrega.

Actuar a tiempo
Respecto de los síntomas -además de su aparición repentina-, el doctor Escala subraya que se trata de un dolor muy intenso, que puede impedirle al niño caminar y acompañarse incluso de vómitos (dada su severidad). “En el examen físico generalmente se observa que el testículo afectado está un poco más elevado, enrojecido y muy sensible al tacto. Si esto se complementa con una ecografía Doppler, es posible constatar que el testículo no tiene vascularización, es decir, no está recibiendo flujo sanguíneo”. Lo anterior permite hacer el diagnóstico diferencial con otras patologías que no revisten la misma gravedad, como la infección al epidídimo, donde la vascularización
aparece aumentada (ver recuadro).

Una vez que se diagnostica la torsión testicular, sea completa o parcial, es necesario realizar una cirugía de urgencia que permita destorcer el cordón, fijar el testículo en cuestión y fijar en forma preventiva el testículo adyacente. “Si ya han pasado más de
ocho horas, se trata por todos los medios de salvar la gónada afectada y, si eso no es posible, se debe extirpar y proceder a fijar el testículo sano”, destaca el urólogo infantil.

 Otras causas de dolor testicular

Orquiepididimitis proceso infeccioso localizado en el testículo y el epidídimo (estructura que se encuentra en la parte
superior del testículo). El dolor se acompaña de inflamación local y enrojecimiento de la piel del escroto. El tratamiento consiste en reposo relativo y la administración de antibióticos y antiinflamatorios. El pronóstico es favorable.

To rsion de hidatide de Morgagni la hidátide de Morgagni es un pequeño resto embrionario que existe en ambos
testículos. Si ésta se tuerce, se produce un dolor progresivo que se exacerba al tocar la porción del testículo donde se encuentra, incluso puede confundirse con torsión testicular. Podría ser recurrente (repetirse varias veces en la vida), pero no representa ningún peligro ya que es una estructura que carece de funcionalidad. El único tratamiento es sintomático, salvo que se vuelva un cuadro recurrente y molesto donde se puede proceder a extraer en forma definitiva.

Traumatismos las causas más habituales son patadas, pelotazos y caídas. Producen hematomas y por lo general sólo requieren reposo y antiinflamatorios.

 

 Para tener en cuenta

Dada la gravedad de una torsión testicular, cuando no es posible descartarla a tiempo con un equipo técnico adecuado -como la ecografía Doppler-, es recomendable realizar una intervención quirúrgica (abrir el testículo
y fijarlo), para impedir que una eventual torsión pueda producir la posterior pérdida del testículo.

Con la colaboración de Cirugía Infantil y Neonatal-Urología de CLC; doctor José Manuel Escala.